top of page

Teoría de la Restauración de José Villagrán García

  • Foto del escritor: Alejandra Nicolau
    Alejandra Nicolau
  • 29 mar
  • 3 min de lectura

Alguna vez en la carrera, hablando sobre teóricos de la arquitectura mexicana, me mencionaron a José Villagrán García, yo la verdad es que no lo había estudiado -aún- pero me dijeron que él tenía una teoría en la que hablaba sobre el carácter de la arquitectura, que era funcionalista y que dio clases en la UNAM.


Mucho después, ya siendo restauradora se me presentó el concepto de valor arquitectónico, el cual fue una pregunta que me persiguió durante mucho tiempo, sin darme cuenta que poco a poco, se convertiría en aquello que me encaminaría a la Teoría de la Arquitectura, y que también sería la Teoría de Villagrán, sobre el Valor Arquitectónico lo que me esclarecería por fin mi pregunta.


La Teoría de la Restauración


El primer paso, para entender que propone Villagrán, es saber su definición de arquitectura; de acuerdo al post que escribí sobre él, La arquitectura es un arte, porque el arte transforma la materia y la materia que transforma el arte de la arquitectura es el espacio. Hay que contemplar también en la definición de la arquitectura su finalidad causal, la cual será el habitar.


Por lo tanto, los arquitecto que diseñan y los que restauran, transforman el espacio <<uno que fue su autor y otro su restaurador (Villagrán G., 2002, p. 3)>>. De tal modo, el problema del espacio, se resuelve con el programa arquitectónico, asimismo el restaurador, tiene que respetar el edificio existente para adaptarlo al nuevo programa arquitectónico.


Villagrán basa su teoría de la restauración, en tres tesis. La primera, los postulados de Viollet le Duc, descritos en el: Diccionario razonado de la arquitectura francesa, la cual es una postura de: Restauración en estilo, la teoría de John Ruskin, una postura de: Conservación-Arqueológica, y la tercera, la resolución de la Carta de Venecia de 1964.


La primera postura de Viollet y la segunda de Ruskin, son básicamente antagonistas. La restauración en estilo, propone restablecer el monumento a un estado -completo-, devolverle la intención original. -Lo anterior a mi parecer es complicado, porque este estado pudo no haber existido nunca-. La segunda de Ruskin, que prefiere que el edificio se caiga y que preferiblemente se quede la ruina apoyada de una muleta, por aquello del valor rememorativo y la adoración a la pátina, antes de darle alguna función.


Así, la Carta de Venecia, en su artículo 5, promueve devolver el uso a los edificios para asegurar su conservación, sin alterar -demasiado- el edificio, como contramedida de una ruina con muletas y también contempla el artículo 11, donde se restringe la eliminación de todas las etapas constructivas de un monumento, ya que deben de valorarse como testimonio histórico de la cultura que las precede, evitando la unidad en estilo, en contramedida de la postura de Viollet.


Así, finalmente, Villagrán nos da su definición de Restauración:


<<Arte de salvaguardar los valores del monumento mediante operaciones manifiestamente actuales y programables (Villagrán G., 2002, p. 37)>>


Portada del libro de Arquitectura y Conservación.
Portada del libro de Arquitectura y Conservación.

*Les comparto también un paper que escribí que habla sobre el valor arquitectónico y la Teoría de la Restauración de Carlos Chanfón, citando a Villagrán --> Academia.


**Bibliografía:

Villagrán García, J., y Del Moral, E. (2002). Arquitectura y conservación (Cuadernos de arquitectura; 4). CONACULTA-INBA

14 comentarios


Alin García
Alin García
01 jun

me dejó pensando mucho en la responsabilidad que es intervenir un espacio y que no solamente se trata de dejarlo estético o reparar lo que está roto y no es una serie de pasos a considerar desde el principio, cómo respetar la verdad histórica del edificio, y su función sin caer en algún invento

en sí, es respetar la identidad que ya está puesta o por la que fue pensado

Me gusta

FERNANDA FIGUEROA
FERNANDA FIGUEROA
31 may

 Como estudiante de arqui, estudiar a Villagrán es de cajón, pero ver su teoría aplicada directamente a la restauración es otra cosa. Me parece importante destacar su visión de que un edificio no es solo una fachada bonita, sino un contenedor de valores históricos y sociales. Nos hace reflexionar muchísimo sobre la gran responsabilidad que tenemos al intervenir un espacio, no se trata de imponer caprichos o modas actuales, sino de entender el contexto y entablar un diálogo respetuoso entre la arquitectura del pasado y las necesidades del presente.

Me gusta

Karen Herrera
Karen Herrera
29 may

Me encanta la definición de arquitectura de Villagrán y su teoría me parece perfecta. El trabajo de un restaurador es admirable, porque no es empezar de cero como generalmente se piensa, es lograr una intervención sin afectar lo que ya tiene valor, manteniéndolo pero adaptandólo al uso de hoy.

Me gusta

Antonio
Antonio
28 may

Excelente análisis sobre Villagrán García. Es fascinante cómo su sistematización de los valores del monumento sigue siendo la herramienta más clara para tomar decisiones en la práctica actual. A menudo nos perdemos en tecnicismos y olvidamos que restaurar es, ante todo, un ejercicio crítico de jerarquización. Gracias por rescatar esta teoría, que debería ser lectura obligatoria para cualquier intervención patrimonial

Me gusta

Eliezer Ortega
Eliezer Ortega
27 may

Me encanta cómo rescata las ideas de Villagrán (quien no conocia hasta que lei este post), para recordarnos que la restauración arquitectónica no es solo un asunto estético, sino un ejercicio profundamente ético y científico. Es interesante el que explica muy bien cómo, bajo su óptica, intervenir el patrimonio exige un respeto absoluto a la verdad histórica y a la congruencia funcional del edificio, evitando las falsificaciones.

Me gusta
bottom of page