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Objeto y Naturaleza, la colección Masaveu

  • Foto del escritor: Alejandra Nicolau
    Alejandra Nicolau
  • 4 may
  • 3 min de lectura

El año pasado tuve la oportunidad de visitar una muestra de la colección Masaveu, conocida como <<Objeto y Naturaleza>>, la cual se presentó en el Museo de Bellas Artes de Valencia. En ese entonces, estaba yendo al archivo de la Academia de San Carlos por mi tesis, ya que se encuentra dentro de ese mismo museo, por lo que de tuve la oportunidad de pura casualidad de conocer algunas de las exposiciones, como: la de -Invención y Proyecto-, que fue increíble, ya que me permitió conocer por primera vez las fases del proyecto artístico enseñado en la Academia de Bellas Artes, y junto a esta exposición montaron la de -Objeto y Naturaleza- que igualmente me abrió los ojos al maravilloso mundo de los bodegones del siglo de oro español, XVII y XVIII.


Tachuela, la librería Paris Valencia y el folleto de la colección Masaveu.
Tachuela, la librería Paris Valencia y el folleto de la colección Masaveu.

No pude tomar fotos de la exposición, sin embargo, el fondo privado de la Colección Masaveu es uno de los más importantes de España, ya que ha reunido a lo largo del tiempo distintas obras, las cuales datan desde la Edad Media hasta el periodo contemporáneo. Dentro de las labores de la fundación está la difusión de su obra considerada una actividad muy relevante, por lo que la exposición, <<Objeto y Naturaleza, Bodegones y Floreros de los siglos XVII - XVIII>> ha recorrido distintos museos de las Bellas Artes en España, desde Madrid, Sevilla y ahora Valencia.


En esta exposición, se presentan los cuadros del género de -naturaleza muerta-, centrándose en lo que conocemos como bodegones, floreros y algunas alegorías, de las piezas más significativas del siglo de oro español: el barroco y también de la ilustración. El bodegón, como <<tipo>> se refiere a aquellas composiciones que enmarcan objetos de la cotidianidad doméstica, de tal modo las obras de los autores presentados en esta exposición son: Juan Bautista de Espinoza, Juan de Zurbarán, Luis Meléndez y Juan de Arellano.


Juan Bautista de Espinoza: De acuerdo con la información del Museo del Prado, la obra de este autor se documenta entre 1628 y 1659. De su obra se destaca una técnica ejemplar para la captación de la materialidad, a través de las distintas veladuras. Algunas de las obras con las que cuenta el Museo del Prado son: Bodegón de uvas, manzanas y ciruelas. Bodegón con pájaro muerto y Manzanas, higos y ciruelas.


Juan de Zurbarán: De acuerdo con la información del Museo del Prado, Juan nació en 1620 y murió en Sevilla en 1649, fue un pintor español que se educó en el taller de su padre. Se especializó en los bodegones, ellos se identifican por tener un estilo con una iluminación centrada en el objeto, mostrando el valor de los objetos decorativos y también con una influencia de Juan van der Hamen. El Museo cuenta con la obra de: Bodegón con granada y uvas.


Luis Egidio Meléndez: De acuerdo con la información del Museo del Prado, Luis fue un pintor español nacido en Italia en 1716 y que muere en Madrid en 1780. Fue alumno de la Academia de San Fernando, aunque fue expulsado por conflictos con un profesor, por lo que se marcha a Italia y vuelve a España un tiempo después. Comenzó pintando miniaturas, pero su obra más reconocida fueron los bodegones. La obra de Meléndez, se centra en el realismo de los objetos y su representación. Algunas de las obras que tiene el museo son: Bodegón con salmón, limón y recipientes y Bodegón con besugos, naranjas, ajo, condimentos y utensilios de cocina.


Bodegón con plato de ciruelas, brevas y rosca de pan. Oleo sobre lienzo - Segunda mitad del siglo XVIII, autor Luis Egidio Meléndez.
Bodegón con plato de ciruelas, brevas y rosca de pan. Oleo sobre lienzo - Segunda mitad del siglo XVIII, autor Luis Egidio Meléndez.

Juan de Arellano: De acuerdo con la información del Museo del Prado, es un pintor español (1614-1676), especializado en los cuadros de flores. En su obra, vemos la influencia de Daniel Seghers y Mario Nuzzi. Abre su tienda en Madrid en 1646, siendo una de las más importantes de la capital. En su taller circulaban cuadros de flores, bodegones, retratos, paisajes y alegorías. Algunos de los cuadros con los que cuenta el museo son: distintos tipos de floreros, guirnalda de flores y paisaje, y bodegón de frutas.

16 comentarios


Sarah Paola Rodríguez García
Sarah Paola Rodríguez García
01 jun

Siempre me ha parecido increíble, y hasta un poco raro, cómo un cuadro que solo tiene cosas que cualquiera podría encontrar en su cocina te puede atrapar tanto. Es una locura pensar que alguien se tomó el tiempo de pintar una fruta, un jarrón o un plato, y que logró que algo tan cotidiano y normal termine viéndose súper poético.

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Giovanna Palacios
Giovanna Palacios
01 jun

La colección massaveu me parece fascinante porque menciona cómo los bodegones del barroco y de la ilustración logran enmarcar y dignificar los objetos de la cotidianidad doméstica. Resulta enriquecedor el análisis sobre cómo Juan de Zurbarán lograba resaltar el valor de los objetos decorativos mediante una iluminación centrada en el objeto, o cómo Juan Bautista de Espinoza dominaba la captación de la materialidad a través de sus veladuras.

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Naara Jimenez
Naara Jimenez
01 jun

Qué texto tan hermoso, abordar la Colección Masaveu desde la relación entre el objeto y la naturaleza nos recuerda que el bodegón no es una mera representación estática, sino un estudio profundo de la materia y el paso del tiempo. La forma en que los maestros clásicos lograban capturar la honestidad de los materiales, la textura de la madera cruda, la densidad de los objetos y los contrastes de luz, sigue siendo una lección magistral para quienes trabajamos con la tridimensionalidad y el espacio. Lograr que un objeto inanimado dialogue con el entorno natural de esa manera es puramente poético.

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Frida Aguilar
Frida Aguilar
31 may

Es muy interesante como plasman objetos cotidianos en cuadros que terminan siendo obras de arte y como la aplicación de luces y sombras puede generar un ambiente crudo y sobrio de una escena cotidiana.

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Antonio
Antonio
28 may

Qué análisis tan pertinente. La forma en que la Colección Masaveu logra equilibrar la carga del objeto con la presencia de la naturaleza me parece un ejercicio de composición magistral. Como arquitecto en formación, me hace reflexionar mucho sobre cómo nuestros proyectos pueden aprender de esa misma tensión: no se trata de imponer el objeto sobre el entorno, sino de buscar un diálogo donde ambos se potencien

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