Estética Deslactosada
Llevó mucho tiempo siendo intolerante a la lactosa y me niego a dejar la leche. Recuerdo que un día sufriendo de dolor de estómago, porque pusieron leche normal en mi café, alguien me dijo ¿No sería más fácil que simplemente dejarás de tomar leche? Yo en modo energúmena, le respondí fúrica y por supuesto -adicta- que no podía dejar mi café latte grande con vainilla o cualquiera fuera el sabor de temporada -Acabo de recordar cuando también me volví adicta a los coffee creamers-.
Ahora que lo pienso -¿No será que se me ha impuesto tanto un estilo de vida? que ya no me atrevo a volver a tomar un espresso, un café largo o un deliciosísimo café de olla-.

Entonces a que me refiero cuando digo estética deslactosada, creo que puede aplicarse a varias circunstancias: a cuando por el mismo producto estás obligado a pagar más del doble de lo que vale, cuando aún existen muchas más opciones; a asignarle un estilo especial a algo, en el caso de México, un fondo o etiqueta morada para que no se te ocurra confundirte con un producto <<normal>>; o quizás también a la imposición para seguir consumiendo un producto aunque te haga daño. -Existe también la estética Deslactosada Light, que podría ser ya el -colmo- de lo forzado-.
Empecé a pensar en como existe esta imposición en el diseño de interiores, cuando el año pasado en Día de Muertos, ví varias fotos en IG de altares completamente blanqueados, -si no era completamente blanco, era en tonos neutros o colores pasteles muy sutiles- Obviamente me pregunte ¿Por qué estamos blanqueando nuestros altares? Es que acaso el colonialismo otra vez ha llegado disfrazado de <<buen gusto>>. Bueno, pues resulta que sí, y que esto siempre ha sido el caso de la imposición de lo que las culturas hegemónicas consideran el buen gusto. ¿Para qué? Para borrar identidades...
El asunto sobre como mi práctica cotidiana, es que ha estado completamente influenciada desde los primeros semestres de la universidad, inmersa en una imposición de las clases dominantes. Al principio me sorprendió y quise hacer algo al respecto, pero poco a poco me volví a aplacar... en el statu quo de la clase social a la que pertenezco. Si están leyendo esto... ¡¡¡SÁLVENSE!!! Pero bueno, al menos hay que ser conscientes de que podemos dejar de reproducir cosas que vemos en IG o en TT, escoger productos regionales y reflexionar sobre nuestro quehacer, porque hacer teoría es hacer diseño.
Supongo que gracias a que estaba pensando en eso, mi algoritmo de #Linkedin me sugirió la siguiente lectura: Dissecting the White Gaze in Interior Design. Recomiendo mucho su lectura, aborda: sobre como la Mirada Blanca, ha contribuido a dominar las normas estéticas y los sistemas de validación profesional, lo que ha llevado a que nuestros diseños, sigan perpetuando las mismas perspectivas elitistas. Llevando consigo, una injusticia espacial, al priorizar <<la forma>> antes que el impacto humano, las experiencias, la salud pública y la equidad social.
Me gusto especialmente la mención de los valores de diseño, y sobre como el mito de la universalidad en ellos, es una de las más grandes tretas en el diseño, ya que se ha demostrado que estos valores están asociados a la modernidad occidental y el consumo de los grupos de elite. Que raro que si son universales excluyan a la mayoría.
¿Qué otra cosa, estilo o fundamento del diseño, crees que aplica para el adjetivo de deslactosado?



Me agradó el post fue interesante por cómo usa una metáfora tan cotidiana para criticar el "buen gusto" que nos imponen desde fuera. Me llamó mucho la atención la reflexión sobre cómo en redes tendemos a blanquear o neutralizar tradiciones como los altares de Día de Muertos, perdiendo nuestra propia identidad cultural solo por seguir tendencias estéticas elitistas. Te deja pensando en la importancia de cuestionar lo que consumimos y diseñamos en lugar de replicar moldes en Pinterest, aprendiendo a valorar más nuestro propio contexto e historia.
A mi parecer mucha gente hoy en día se deja llevar por ideas que hay en Pinterest o internet y justamente esto es lo que el post I no irá a reflexionar, el hecho de que dedicamos “tendencias” solo por moda es algo que en realidad no se debe hacer, porque la arquitectura es algo que surge de una idea o un sentir, no de un post de Instagram porque así se pierde el significado que se le quiere dar a la arquitectura
Esto me recuerda muchisimo a mis clases de proyectos, por que siempre siento que los arquis me imponen sus estilos o sus gustos, claro no digo que todos y todo el tiempo pero si es algo que me pasa a cada rato. Aunque también entiendo que asi es en la vida laboral con los clientes, siempre digo que hay que ver a los asesores como clientes.
Es chistoso y curioso la comparación de la “estética deslactosada” con la forma en que muchas veces entendemos el buen gusto en arquitectura y diseño. Sobre todo porque te hace cuestionar si lo que elegimos realmente nos gusta o simplemente estamos acostumbrados a verlo como algo “correcto”.
La reflexión que plantea sobre la manera en que los estándares estéticos pueden influir en nuestras decisiones cotidianas y en la práctica del diseño. Considero especialmente importante cuestionar aquello que asumimos como «buen gusto», ya que en ocasiones reproducimos modelos que no necesariamente responden a nuestro contexto cultural ni a las necesidades de la sociedad. Como estudiante de arquitectura, considero que esta reflexión nos invita a desarrollar una postura más crítica y consciente, entendiendo que diseñar no consiste únicamente en buscar una apariencia estética, sino también en reconocer la identidad, las experiencias y el impacto social de nuestros espacios.