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Habitar una ciudad histórica

  • Foto del escritor: Kevin Daniel Romero
    Kevin Daniel Romero
  • 12 sept 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 30 sept 2025

(Mérida, Yucatán, México)


Esta es una breve memoria de la experiencia de un habitante coexistiendo en un centro histórico, dentro de una de las ciudades más bellas pertenecientes a la nación mexicana.


Por razones del destino, los caminos de la vida me llevaron a residir en Mérida, la capital de Yucatán, en México. Esta ciudad del sureste mexicano ha sido famosa desde tiempos remotos debido a diversas circunstancias, basta adentrarse un poco en la historia de su fundación durante el siglo XVI para saber por qué desde antes de la llegada de los europeos a América, el sitio que hoy ocupa la Ciudad Blanca, como también se le conoce, ya era un lugar de gran relevancia para los antiguos mayas, los habitantes originarios de esta tierra peninsular.


Mérida, llamada así desde el año 1542 en referencia a Emérita Augusta, una ciudad de origen romano fundada en la península ibérica, sigue siendo en la actualidad un lugar de residencia muy atractivo para muchas personas, en especial para aquellos que reconocen las bondades que una ciudad histórica puede ofrecer a la calidad de vida de una persona que está habituada al ritmo de las ciudades actuales.


En lo personal considero que ha sido un gran privilegio el poder vivir en el corazón de esta ciudad, es decir, dentro de los límites de su centro histórico, que cabe resaltar, es uno de los más grandes existentes en México, conservando aún muchas de sus edificaciones históricas con más de 400 años de antigüedad e incluso vestigios de su pasado prehispánico maya, que se remonta a algunos milenios atrás, cuando era conocida como T’Hó (“cinco basamentos” en maya yucateco).


El centro de Mérida es la zona de la ciudad que concentra el mayor número de visitantes y la mayor diversidad de usos y actividades, ya que aquí se ubican sus principales atractivos, desde los espacios públicos destinados a eventos culturales hasta los diferentes establecimientos gastronómicos que dan muestra de la gran calidad de la cocina yucateca. Sin embargo, en los alrededores de la ciudad también pueden encontrarse elementos de su patrimonio natural y cultural, tangible e intangible, que la convierten en uno de los lugares más representativos de la Península de Yucatán, incluyendo playas, cenotes, zonas arqueológicas, herencias culturales, etc.


Estos son solo uno de los factores que convierten a esta ciudad en una de las urbes con mayor calidad de vida en México, destacando entre muchos otros lugares del país en aspectos como la seguridad, fomentada por la calidez de sus habitantes. Después de 2 años de vivir en ella puedo confirmarlo sin duda alguna.


Sin embargo, como todo en la vida, nada llega a ser perfecto, y Mérida no es la excepción. Algunas de las cosas más contrastantes que he vivido en este tiempo tienen que ver con la evolución de su urbanismo y las diferencias que existen entre el centro, las periferias de la ciudad, y sus áreas de mayor plusvalía. La anhelada calidad de vida que Mérida representa, no se encuentra equitativamente repartida a lo largo de toda su extensión, y tampoco es accesible para todos sus habitantes de la misma manera.


A pesar de algunas deficiencias inherentes a la dinámica de su zona central, pocas áreas en la ciudad de Mérida pueden ofrecer las mismas comodidades de residir en su centro histórico, dada su conectividad, sus servicios urbanos, o su diversidad de usos ubicados dentro un espacio relativamente accesible a pie, sin olvidar todas sus cualidades arquitectónicas y urbanísticas excepcionales. Estas características están presentes también en los núcleos de muchas otras ciudades históricas mexicanas, sin embargo, no han podido ser aplicadas en la mayoría de las áreas urbanas de más reciente creación debido a que el valor de la tierra ha tenido mayor peso en su planificación que la propia calidad de vida de sus habitantes.


Sin duda Mérida es una ciudad mexicana ejemplar, pero aun existen elementos que pueden mejorarse dentro de ella, como el buscar llevar las condiciones positivas que existen en su centro histórico a las demás áreas de la ciudad, lo cual puede ser replicado en otros territorios del país para generar lugares con mejor habitabilidad y armonía para sus residentes.


*Algunas publicaciones de referencia para adentrarse más en la ciudad histórica y actual de Mérida son las siguientes:



Un poco sobre el autor de este POST:


Mi nombre es Kevin Daniel Romero Hernández. Nací en 1997 en Metepec, Estado de México. Actualmente vivo en la ciudad de Mérida y soy estudiante de arquitectura en la Universidad Autónoma de Yucatán. Mi interés sobre la arquitectura, en especial la histórica, surgió después de conocer la diversidad de entornos históricos existentes en México, derivado de los viajes que he realizado desde mi infancia a lo largo de la tierra que me vio nacer. Un aspecto que siempre me ha acompañado en mi vida es la práctica artística, en especial la fotografía, la cual he utilizado como medio para la conservación de la memoria y los momentos que he vivido.



 
 
 

8 comentarios


Janileth Hernández
Janileth Hernández
10 mar

Vivir en una ciudad histórica no solo significa habitar un lugar antiguo, sino también convivir diariamente con su historia, su arquitectura y sus espacios urbanos. Me parece importante la reflexión sobre el centro histórico de Mérida, ya que muchos de estos lugares conservan edificaciones, calles y espacios públicos que permiten entender cómo se desarrollaron las ciudades desde hace varios siglos. Además, el hecho de que todavía se puedan encontrar vestigios de la antigua ciudad maya demuestra la gran riqueza histórica que tiene este lugar.

También me parece interesante la crítica que se hace sobre las diferencias entre el centro histórico y otras zonas más recientes de la ciudad. Investigando un poco sobre este tema, leí que en muchas ciudades históricas…

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Kerym Varela
Kerym Varela
09 mar

Habitar una ciudad histórica permite entender que la arquitectura no solo se observa, también se vive. Sus calles, edificios y espacios públicos recuerdan la importancia de diseñar ciudades pensadas para las personas y no solo para el crecimiento urbano.

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Carlos A. Pineda Betancourth
Carlos A. Pineda Betancourth
15 feb

Contar el como es vivir en el centro histórico de Mérida me pareció muy interesante, sobre todo por la experiencia del coexistir con edificios que nos hablan y cuentan años de historia de la ciudad y que en muchas ocasiones nos hacen darnos cuenta sobre como la humanidad ha cambiado y adaptado a través de su historia y el como a su vez es una zona de espacios públicos que nos hablan de lo colectivo, y justamente con lo colectivo es evidente el contraste que existe en muchas ciudades mexicanas en sus distintas zonas, considero que todos debemos tener un acceso equitativo a la ciudad y a sus servicios para vivir con una calidad de vida adecuada y justa.

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Miembro desconocido
01 sept 2025

El texto transmite una visión muy personal y reflexiva sobre lo que significa habitar una ciudad histórica como Mérida. Se nota el aprecio del autor por la riqueza cultural, arquitectónica y social de la ciudad, al mismo tiempo que reconoce las desigualdades urbanas que persisten entre su centro histórico y otras zonas. Es un relato que combina memoria, vivencia y análisis crítico, mostrando cómo la arquitectura y el urbanismo influyen directamente en la calidad de vida de sus habitantes.

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Miembro desconocido
26 ago 2025

Vivir en Mérida suena tan vivo en tu texto que casi puedo sentir la caminata entre esas calles llenas de historia. Me quedé con eso de que habitar un centro histórico no es solo estar ahí por “lo bonito”, sino por la convivencia real: la gastronomía, los parques, la cultura, todo mezclado con lo cotidiano. Y me late que no lo pintes como un cuento de hadas: mencionas que esa calidad de vida no está repartida equitativamente, que en la periferia las cosas no funcionan igual—ese contraste está buena onda y honestamente contaste algo real. Justo el reto de llevar esa vibra buena de vivienda, conectividad y ambiente histórico a todo el resto de la ciudad... eso suena súper justo…

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