Anatomía y restauración del Braccio Nuovo
- Alejandra Nicolau
- 8 feb
- 4 Min. de lectura
De la imaginación de Antonio Canova y el diseño de Raffaele Stern
Hay muchas cosas que no logramos estudiar en la carrera por falta de tiempo -y otras razones-. En la carrera, tenemos hasta cinco clases sobre el <Barroco>, especialmente estudiamos sobre arquitectos de Roma -Bernini y Borromini -y la Basílica de San Pedro en el Vaticano, y la plaza. Pero, la duración del semestre es muy corta para profundizar en la riqueza, -es demasiada inmensa- de lo que hay en el conjunto de los Museos del Vaticano. También es difícil de conocer cuando ya eres profesionista, para mi fue una verdadera sorpresa, porque sabía del Vaticano, también que dentro estaban los Museos del Vaticano y que ahí dentro podías visitar la capilla Sixtina, pero hasta ahí llegaba mi visión.
Tuve la oportunidad de ir al conjunto de los Museos del Vaticano en Mayo del 2025, sin ninguna expectativa, porque como les mencioné, -no tenía ningún referente-, y sin duda las superó, es sin lugar a duda, el mayor referente de esculturas y colecciones de la antigüedad clásica, -superando mi experiencia del Museo Británico-, aunque creo que no debería comparar, son experiencias distintas, en el Británico puedes ver los frisos y las esculturas del frontón del Partenón, que son también insuperables.

Una de las salas más interesantes y poco valoradas del conjunto del Museo del Vaticano, es el Braccio Nuevo, -claro, a mi parecer porque fue diseñada y construida en el siglo XIX, siguiendo un estilo claramente neoclásico-, estudiadísimo y considerado como el último de los grandes ejemplos arquitectónicos que rindieron homenaje a la antigüedad. El diseño retoma fundamentos del pensamiento ilustrado para la verdadera arquitectura y los criterios del mismísimo Winckelmann. El visitante puede reconocer esta intención, dirigiendo la mirada a sus doce tragaluces, que proyectan la luz cenital sobre el espacio, hacia los mosaicos que cuentan la historia de Ulises y sobre algunas de sus más famosas esculturas, la estatua del Nilo o el Augusto de Prima Porta (Paolucci, A., 2016).

Este espacio, estuvo en restauración por varios años, durante 7 años, hasta la terminación de los trabajos en el 2016. Los trabajos de restauración contemplaron la limpieza y reparación del mármol, de las bóvedas (la reparación de los tragaluces), las instalaciones eléctricas, los mosaicos del suelo, realizado por el <Laboratorio de Restauración de Mosaicos>, coordinado por Roberto Cassio y de 140 esculturas romanas (Paolucci, A., 2016). Se restauraron cientos de metros cuadrados de superficies pintadas y estucadas a sus colores originales. El costo de la restauración fue de 1,6 millones de euros.

Ok, pero -¿Cómo surgió en primer lugar este espacio?- Fue por petición del papa Pío VII Chiaramonti, quien durante un paseo por las galerías de los Museos Vaticanos, propone un nuevo espacio para albergar aquellas esculturas que fueron regresadas tras las requisas de Napoleón, de ahí la propuesta para la construcción del: Braccio Nuovo (Paolucci, A., 2016).

El proyecto se le encargó a Raffaele Stern, arquitecto de los Palacios Apostólicos, nombrado académico de la Academia de San Luca en 1805, y encargado de los trabajos de Restauración del Coliseo tras el sismo de 1806. -Saber quien es Stern, es muy importante, especialmente si estudias Historia de la Restauración-. Los referentes de Stern, fueron arquitectos franceses de finales del siglo XVIII, como Étienne Louis Boullée, Claude Nicolas Ledoux y François Jacques Delannoy, además de la clara influencia de Winckelmann (Paolucci, A., 2016)..
Así, como a Antonio Canova, escultor, y quien se encargaría de la exposición y de las obras. -Canova, además es reconocido como el héroe que logra recuperar las obras del Vaticano de Napoleón. -El proyecto se inició en 1816 y se concluyo cinco años después, gracias a la mano de obra de los prisioneros del Castillo de Sant'Angelo. Rafaelle Stern, muere en 1820, y quien continua la obra, fue Pasqualle Belli. La obra se inaugura en Diciembre de 1820, el mismo año de la muerte de Canova (Paolucci, A., 2016).

El Braccio Nuovo, arquitectónicamente, es una galería cubierta con una bóveda de cañón. La bóveda esta construida con doce tragaluces que iluminan el espacio cenitalmente. El espacio tiene 28 nichos, donde se colocaban las esculturas de cuerpo entero, en las paredes se encuentran unos 74 bustos colocados sobre tambores y columnas de granitos, y también sobre ménsulas -como en la fotografía, No.2-. Al final de la galería se muestra el busto de Pío VII, la obra maestra y homenaje de Antonio Canova. Los frisos, son la obra del escultor Francesco Massimiliano Laboureur, y cuentan escenas del Dios Baco, sobre los centauros, de la Ilíada y la Odisea, y otras historias romanas, como las obtenidas de los fragmentos de la Columna de Trajano (Paolucci, A., 2016).

Bibliografía*
Paolucci, Antonio (2016) Il braccio Nuovo. I volti del Restauro. Edizioni Musei Vaticani



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