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Anatomía de la belleza de la cotidianidad

  • Foto del escritor: Alejandra Nicolau
    Alejandra Nicolau
  • 19 sept 2025
  • 3 min de lectura

Actualizado: 22 mar

Este post es un cúmulo de experiencias sensibles que se fueron expandiendo dentro de mi espíritu estético - si es que existe algún concepto así- pero como todas las cosas que se van acumulando indiscriminadamente dentro de cualquier recipiente, finalmente encontraron su devastador fin y salieron disparadas. En este caso, decidí agarrar un poco de estas experiencias, de mi pasado reciente y escribirlo por este medio -Ya me estaba recordando la aplicación del blog que hace más de seis semanas que no escribo, absolutamente nada-.


La descripción del concepto de belleza es posible, -no la considero subjetiva y creo que es definible, desde cada una de nuestras prácticas-, solo que sí debemos de contextualizarla en una cultura, sociedad y en la historia. A veces, el individuo como perteneciente a un grupo pudiera tener la falsa ilusión de tener un gusto único y particular, pero la mayoría de los productos estéticos que consumimos fueron pensados para nosotros, - me hizo recordar aquella icónica frase del <<Diablo viste a la moda>>-.


De cualquier modo, nuestra personalidad puede ser clasificable en categorías de consumo, - o por motivos de redención al arte-, categorías de recepción emocional. -También, me declaro humildemente no capacitada para andar inventando palabras, pero es meramente un ejercicio narrativo-.


Les cuento brevemente una experiencia personal, hace algunos años, viví en un lugar donde mis experiencias estéticas, eran casi igual a 0, por lo que mi corazón y mi espíritu estaban cada día más grises. Yo he vivido casi toda mi vida en el Valle de México y la verdad es que aquí no te hace falta nada -hablando de experiencias culturales-. La comida es maravillosa, vivo a lado de un mercado <<hay de todo>> que es vastísimo y que se pone todos los lunes, los edificios históricos no tienen comparación, hay bibliotecas públicas, librerías, ferias del libro, mercados de libros, de flores, quesadillas en cada esquina, es -simplemente maravilloso- y bueno, <<ingenuamente>> se me ocurrió irme a un pueblo de la frontera en Estados Unidos donde solo hay un mall con la mitad de los negocios cerrados, grandes avenidas que son imposibles de caminar y un Target.


En este -mall- , a medio cerrar, había una librería, donde me refugiaba la mayoría de mis fines de semana, aquí encontré un libro en la mesa de los descuentos, que se llama -Little pieces of hope. Happy-making things in a difficult world-. Bien dicen que los libros te escogen a ti, lo cual es muy gracioso porque le regalé este mismo libro a una amiga y ella lo olvidó, por lo que creó que no se quiso separar de mi todavía, - Si, es que creen en esto-.


Bueno, este es un libro muy lindo, es interesante y particular, tiene frases, canciones, escenas de películas y libros, pero sobre todo comparte muchos momentos de la cotidianidad, los cuales te recuerdan lo maravillosa que es la vida. En ese momento <<gris>> el libro me ayudo mucho, ya que a pesar de vivir en un lugar con pocos elementos de mi cultura, me permitió recordarlos y revalorizarlos.


Les comparto algunos de esos momentos:


  • El momento en que se rompe la piñata

  • Una película de Wes Anderson o de Guillermo del Toro

  • Cumplir tu palabra

  • Que alguien te lleve -de caballito-.

  • Cerrar los ojos y acordarte de la primera vez que leíste tu libro favorito

  • Ver las películas de Indiana Jones, o las de Volver al Futuro.


Por lo tanto, la belleza de la cotidianidad, es todo esto, son todos esos momentos que parten de ti; de tu cultura, tu infancia, tu personalidad, tus gustos, - de mi infancia, recuerdo mucho los frutsis rojos congelados, son aún mis favoritos-. Todos estos recuerdos no están aislados, conllevaban un sentimiento, una emoción y casi siempre una experiencia estética.


Encontrar la belleza en la cotidianidad, es olvidar los cánones clásicos, la fotografía artística en blanco y negro, es simple y llanamente emocionarte por la variedad de frutas y verduras de los mercados de México, por la increíble comida que aún se cocina en cazuela de barro, -muero por un arroz rojo, con sus chicharos perfectamente colocados aleatoriamente- entre otra infinidad de cosas. Es también apreciar lo más cercano, lo que vemos cada día, en cada ida al trabajo, o cuando caminas por las calles de tu pueblo.


Ya por último y para entender con muchísima más claridad a que me refiero con la belleza de la cotidianidad, les recomiendo ver la película de <<Perfect Days>> (2023) de Wim Wenders, es una película bella, sencillamente extraordinaria, en donde el personaje elige conscientemente encontrar la belleza dentro de su rutina diaria y para mi el final de esta película es una de las mejores experiencias cinematográficas que he podido conocer -reconocí una sensación agridulce de nuestra vida humana- .


Algunas de mis cosas favoritas.
Algunas de mis cosas favoritas.

24 comentarios


Andrea Y Martinez Gonzalez
hace 2 días

MARTÍNEZ GONZÁLEZ ANDREA YARELI

Pienso que lo mejor de la vida es apreciar las cosas y detalles que te hacen feliz, muchas veces estos se ven opacados por situaciones, por caer en la rutina pero al final si no disfrutamos esta rutina, solo mas llevara a sentirnos mal cada que la hacemos; por lo que la bellaza de la cotidianidad es eso, ser feliz con los detalles que nos hacen felices, podemos crear recuerdos y eso mas llevaria a la anatomía de un recuerdo, uno que se forma desde la cotidianidad de nuestras vidas y cada que recordamos, vivimos nuevamente.

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Elmarú
Elmarú
hace 4 días

Comprendo totalmente el sentimiento de días grises, esa rutina, esa falta de esperanza de que pasará algo en un momento que realmente te llene, que te haga sentir feliz, durante vacaciones voy a trabajar lejos de mi hogar, lo cuál es horrible, no comparto nada de cultura con nadie, recuerdos o sentimientos, anhelo regresar a mi hogar, cuento los días para esto, me siento atrapado, pesado, sin esperanza, en esos momentos es cuando más observo las cosas, las flores, los caminos, el cielo, las piedras, las personas, la arquitectura, observar las pequeñas cosas para mí es un medio de escape a esa monotonía a pesar de irónicamente ser cosas que están ahí siempre, por cierto, gran película perfect days, ojalá…

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Ricardo Luna
Ricardo Luna
hace 4 días

Este post expone una reflexión que considero todos debemos hacer para cambiar la perspectiva de nuestra vida. La mayoría de las personas suelen pasar sus días hasta cierto punto en modo automático, es cierto que nuestras responsabilidades conforme crecemos nos imponen una rutina que acaba por opacar aquella perspectiva curiosa e inocente que teníamos del mundo cuando uno es niño, sin percatamos construimos el pensamiento de que llevamos una vida monótona capaz de escalar a emociones cada vez más negativas. Es por ello que revalorizar las sensaciones y experiencias que nos brinda el día a día puede ser el pilar para llevar una vida plena.

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Octavio Emiliano Valenzuela Vértiz
25 ago

Si soy sincero a mí me cuesta apreciar la belleza en la cotidianidad, no porque no sepa que existe, sino porque siento que estoy en todas partes al mismo tiempo y me cuesta concentrarme en los pequeños detalles, sin embargo, cuando algo me llama la atención, por mínimo que sea, realmente me ayuda a recordar frenar, y ver lo hermoso de las cosas ordinarias, usualmente en mi caso son cosas como animales o bichos, aunque también puedo disfrutar de ver películas a las que le tenga cariño, o leer algún libro que me guste, son cosas que creo que todos necesitan experimentar, porque si no, es fácil hundirse en la sobrecarga de información externa que recibimos a diario.

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Laura Torres
Laura Torres
25 ago

El post es sensible, cargado de mucha emoción, como la película de Perfect Days. Me hizo pensar que emocionarse dentro de la rutina y permitirse realmente disfrutar aquello que ya se ha hecho un millón de veces, se tiene que mantener ese nivel infantil de asombro, nunca dejar de observar. Supongo que en el mundo hay sin fin de productos pensados para ser consumidos incansablemente, pero al elegirlos como favoritos (como lo haría un consumidor fiel) vamos formando un criterio sobre lo bello, y a la vez,

formamos parte de un grupo mucho más grande que piensa de la misma manera; así se forman movimientos e ideologías que caracterizan la belleza en el ahora

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